A escasos kilómetros al norte de la ciudad encontramos la Cartuja de Aula Dei, que guarda en su iglesia el magnífico conjunto de frescos con el que se inició antes de trasladarse a la Corte madrileña en 1775. La armonía en las composiciones, la elegancia en la ejecución de los pliegues y el toque enérgico caracteriza a la serie.
En la ciudad de Zaragoza el estallido de color y la audacia goyesca de sus composiciones se contemplan en las bóvedas del Coreto de la Virgen y de la Regina Martyrum en la Basílica del Pilar.
Algunos de sus mejores retratos entre los que pinta a las figuras más destacadas de la Corte se conservan en la colección del Museo de Zaragoza junto con algunas series de grabados. Su obra se completa con las colecciones de IberCaja y la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País en el Espacio Goya de IberCaja y la del Museo Camón Aznar con una excelente colección de dibujos y grabados.
Si desean ampliar la información, pueden descargar el documento completo en pdf: Goya y Lucientes